Me precipito a tus labios carnosos llenos de lujuria, ardor; de palabras al tintinar de las copas y sonidos de bullicio en monoaural que nos envuelven y aíslan. Las entrañas que tendré que enfrentar serán oscuras si me animo a amarte. Todavía eres una aventura desconocida, no sé si buscas sólo ésta noche o amanecer conmigo. No quiero quedarme con la incertidumbre. La idea de poder compartir contigo mis días de cinéfilo solitario y de ayudarme a soportar los besos de las parejas en el metro, me hace continuar sentado junto a ti en la barra, sin embargo, el tiempo se agota, la noche ha sido larga y ya me queda dinero para invitarte dos tragos más. Dime que vales la pena... por favor.
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